Cuando llegan los nietos se vive un momento de gran alegría pero a la vez se produce una enorme conmoción y los abuelos deben buscar cuál es su lugar. Si bien todos queremos que reine la paz, no debemos desconocer que es posible que surjan tensiones entre los hijos y los padres, ahora convertidos en padres y abuelos respectivamente. También se plantean situaciones de “rivalidad” entre las dos parejas de abuelos.
Lo afirma un estudio realizado en más de 12.000 personas de entre 50 y 80 años. Se observó que los hombres a cargo del cuidado de sus nietos se mueven más y que las mujeres refuerzan su autoestima.
"Yo creo que cuidar a mis nietos debe influir en mi vitalidad. A veces no puedo creer la actividad física que hago para la edad que tengo. Pero a mí me gusta cuando jugamos en el piso. Cuando gateamos los tres. Ellos corren atrás mío, yo corro atrás de ellos". Beatriz Suárez (56) parece estar jugando con Santiago (4) y Mateo (1) -sus dos nietos- cuando narra qué es lo que más le gusta hacer con ellos. Los tres rubios, los tres de ojos claros. Santiago: un conversador único.
Algunos abuelos son considerados unos bárbaros atrasados, otros saboteadores de la disciplina paterna, otros que malogran a los niños. Sin embargo, los psicólogos, psiquiatras y hasta algunos padres, se están dando cuenta de la importante contribución que los abuelos hacen a la vida del niño preescolar y a su desarrollo.
En una ocasión, dialogando con algunos orientadores de abuelos jóvenes, surgió la duda acerca de la posible acción educativa de los abuelos con sus nietos.
¿Debían ellos educar a sus nietos o lo suyo era "disfrutar de sus nietos", sin maleducarlos?
¿Pesaba, realmente, sobre ellos algún tipo de responsabilidad educativa respecto a sus nietos?